lunes, 21 de noviembre de 2011

Garabatos

Garabatos confusos
dibujaste a cincel
en la pared de roca
con el lento golpeteo
del tiempo sin prisas
que fue tu existencia.

Entre difusos pensares
e inéditas pasiones,
en tu faz circunspecta
el gesto duro como la roca
en la que testaste el legado
que aún no revelo tu verdad

Eremita de la gran ciudad
que la dejaste sigiloso,
aspirando a una cumbre
te quedaste en lo hondo
del corazón de la tierra
acariciándola con tu mano.

Todas las horas viviste
rumiando al ritmo
del martillo sobre el cincel
en la negrura de tu ceguera
que no recordaba la luz
labrabas la roca iluminado.

Allí quedo desparramado
el polvo de tus huesos
haciendo fina alfombra
el severo suelo de la cueva
que fue tu casa y el reposo
eterno de tu cuerpo y tu alma.

17/11/2011


1 comentario:

  1. Me gusta mucho este poema Miguel Ángel
    gracias....un abrazo

    ResponderEliminar